#Asperger y Educación: ¿incluimos o incrustamos?

Kick & Gunther by Santi

“Alguien hizo un círculo para dejarme fuera, yo hice uno más grande para incluirlos a todos”. (Anónimo)

La educación de nuestros niños con síndrome de Asperger y sus necesidades educativas especiales es un tema con el cual debemos lidiar, tarde o temprano.  Y digo lidiar porque no es fácil encontrar un colegio que los reciba, y si lo hacen, tendremos que luchar, literalmente, por mantenerlos en él.

Cuando buscamos un colegio, habrá quien nos sugiera uno establecimiento “especial”, que a mi juicio aumenta la discriminación que existe hacia los niños con asperger y sus familias, “dejémoslos a todos juntos donde no sean problema, donde no se vean…” y así los seguimos haciendo invisibles al sistema, a la sociedad. Discriminación pura y simple.

Habrá quien nos advierta que podemos postular a uno de los escasos cupos de un colegio que tenga un programa de integración escolar con que algunos en Chile se llenan la boca para hablar de educación inclusiva, pero lo más probable es que no exista el cupo… ¿sabes que más de un millón de niños en Chile tiene una necesidad educativa especial? ¿1 de cada 5?  Mira esta campaña: Un Chile que no quiere ver http://www.unchilequenoquierever.cl/ de Fundación @Mis_talentos. Es decir, la oferta es ridículamente ínfima frente a la demanda.

Habrá quien sabiamente nos diga que busquemos un colegio ordinario, común y corriente, al que pueda acudir nuestro hijo, dotado de unos medios humanos y materiales. Esa es la inclusión escolar que nosotros queremos para nuestros hijos, un modelo donde hay que modificar el sistema escolar para que responda a las necesidades de todos los alumnos, y no que éstos se adapten al sistema.

Dicho modelo debe tener una serie de adecuaciones básicas que lo conviertan en válido, estamos obligados a darle al niño herramientas, preparación para poder incluirse, porque yo también creo que quien está obligado a incluirse socialmente y dar el paso es el niño con asperger, los demás no lo van hacer. Será, y es, tarea de todos concienciar, educar en la diversidad, comprenderla, compartirla y disfrutarla.

Cobra importancia en este punto la Atención Temprana, que debe ser de calidad,  que prepare al niño para el proceso educativo, y consecuencialmente, social, de su desarrollo. Darle herramientas, habilidades, estrategias, de modo que pueda iniciar el proceso educativo de la mejor manera posible, sabrá y podrá incluirse como decía antes, formarse para la sociedad. Al colegio irá a educarse, no a recibir terapia, porque el colegio forma parte del proceso educativo del niño, pero no es un centro de atención temprana. Cada cual hace su parte de la tarea, claramente diferenciada y dentro del ámbito de sus competencias. Y así debemos exigir a cada cual el cumplimiento de su labor en este trabajo conjunto que debemos realizar con nuestros niños.

Esa es la inclusión escolar por la que debemos luchar hoy. Nada de cambiar el mundo ni perseguir sueños: es exigir el cumplimiento de la ley, esa que nos aseguró los derechos de nuestros niños con discapacidad intelectual, la convención internacional, la Ley 20.422, la Ley 20.201, el del DL 170…o sea, nada irreal. “No luchamos para que nuestros hijos tengan más derechos, luchamos para que todos tengan los mismos derechos” como enseña Autismo Diario.

Lamentablemente hoy la realidad es que los niños si es que logran ingresar al sistema escolar, lo hacen  tal y como llegaron a este mundo, pues la famosa “atención temprana” no existe para ellos, es decir, no ingresan con las herramientas ni las capacidades que les permitan incluirse, y por el contrario, entran a un sistema que no los quiere, que los ve como “raritos” y niños problema, y que no hace nada más que conformarse con dejarlos entrar, pero nada de apoyos en el colegio ni menos aún, voluntad para cambiar esa situación. Aquí es donde comienzan los otros problemas, esos relacionados con la permanencia de los niños en el colegio que los aceptó, los llamados telefónicos,  las comunicaciones, la citación con el profesor y la dirección, y finalmente, la invitación a buscar otro colegio “acorde a las necesidades de su hijo”.

Por eso hablamos de incrustación escolar, los metemos al colegio y los abandonamos a su suerte, para que hagan lo que puedan, académica y socialmente, que sobrevivan en un medio que le resultará hostil al no tener las herramientas y habilidades sociales que le permitan sortear el  proceso educativo, y probablemente terminara jugando sólo en un rincón del patio o será el objeto del acoso por parte de sus compañeros. No tuvieron Atención Temprana. No  tendrá un buen resultado ese proceso educativo.

Esa “incrustación escolar” es la que debemos cambiar, y para eso necesitamos trabajar en una sociedad inclusiva, que requiere el concurso de todos, no sólo de las familias y profesionales que trabajan con las personas con asperger, trabajar primero en la inclusión social de las personas en condición espectro del autismo, trabajar en una sociedad mejor, inclusiva. Esa que se debe aprender hoy en los colegios.

Hagamos un círculo más grande.

@patriciomedina

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